
Cuando no me siento tan cerca de DIOS
como cuando era niño,
reconozco que soy yo quien me he movido.
DIOS no se ha movido nada.
como cuando era niño,
reconozco que soy yo quien me he movido.
DIOS no se ha movido nada.
Febrero 2006.- Viajamos a Chilca (ubicado a 70Km. del Sur de Lima) un grupo de amigos, quienes habíamos formado por un breve período un grupo llamado "Hermanos en el Camino", profesionales con una antigua trayectoria de responsabilidades dentro de grupos de liderazgo no necesariamente misiones de Iglesia, en aquel entonces era difícil comprender qué hacíamos juntos, se hizo un análisis de nuestro camino y tomamos la decisión de aquellos que estuviéramos dispuestos hacer un desierto para discernir deberíamos alzar la mano y así fue, en aquel mes de febrero sólo estuvimos 4 personas (Gerardo, Alfonso, Eduardo y yo).
Quizá parezca extraño, pero Chilca, es un lugar que tiene fama, en el Perú, por ser un lugar de avistamiento de ovnis, era un lugar completamente desértico, en donde sólo veías algunas montañas y lo demás era terreno seco, sólo la sombra de nuestro andar bajo la luna y las estrellas, el 1º día el paseo de noche fue personal, uno podía alejarse sin temor, cada quien por su lado, no podíamos hablarnos, te envolvía la oscuridad, tu caminata podía hacerse con los ojos cerrados, no había temor a tropezarte, ni que alguien te asalte, todo silencio, tú y la Naturaleza=Dios, percibias el aire puro, que te acariciaba, sin contaminación, y luego abrir el corazón, las penas se iban...
Vivir un Encuentro con XTO, como lo llamamos era tener el alma y el corazón en total abandono para encontrarnos a su disposición…
La naturaleza, plena, tierna, radiante, nos acogió gratuitamente, sintiéndonos como en casa. Nuestra experiencia personal, el camino lleno de piedras fuera del lugar y limpio dentro de nuestro campamento que jamás pisamos, dormimos fuera, la verdad no pegué el ojo, toda la noche la pasé en vela, contemplando las estrellas, todo amplio entre las montañas, una estrella, de guardia, vigilante, brilló para que descubramos la presencia de Dios en nuestras vidas.
El 2º día, el contacto real y vivo de nuestras necesidades nos invitó a mirarnos profundamente y sentirnos más unidos. DIOS, nos perdona, nos permite corregirnos, renovarnos, sanarnos, haciéndonos completos para ÉL y el prójimo. El atardecer, la oscuridad, una invitación al abandono de nuestras propias cargas, no nos preocupaba nada… íbamos en busca de nuestro propio desierto que se cumplió cuando las montañas nos miraban, nos introducíamos a la noche, sin temor, profundizábamos nuestra guía, leíamos la Biblia, orábamos e integrábamos espiritualmente.
Conexión, vocación, amor, todo sucedió para conocernos más nosotros mismos, a fondo, afrontado realidades en la que entraban en juego la fe y la razón, nos solidarizamos con los problemas, pusimos a la luz nuestras penas y experiencias de manera familiar logrando el respeto por el otro y amándonos así, sin miramientos, tal y como somos. Un nuevo despertar, el sol radiante, dar gracias a DIOS por el don de la vida, por este maravilloso regalo, por los alimentos, nada se puede sin su voluntad, nos percibíamos agradecidos, sintiendo su presencia en torno a ti, dentro de ti. Respirando profundamente, mientras sientas que el amor de DIOS fluye a lo largo de tus venas, desde tu corazón. Sientes que hay una nueva vida en cada fibra de tu ser.
No hay experiencia repetida, cada desierto, cada retiro, cada testimonio de vida nos remese, nos entusiasmo, nos vuelve niños, todo nos parece alegría, prometemos corregirnos, confirmamos nuestra fe, nuestro encuentro íntimo con DIOS, nos damos cuenta que nada ha sido casual, por gusto, el camino es costoso y doloroso, lleno de penas, hambre, decepciones, malos entendidos, llantos, los testimonios de tu propia vida, la pena del que se fue... pero, la fe nos abre a la esperanza, al camino del EVANGELIO y esa ahí en donde vuelve la confianza. Dios te renueva...
Toda esta intimidad, este encuentro no es para nosotros solamente… prometamos mirarnos sin egoísmo, algunos oraremos en silencio, otros alabaremos hasta que nuestra voz alcance al mundo entero. Busquemos, busquemos la belleza de nuestra verdadera misión, sabemos que está dentro de nuestro corazón.
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