La confianza en el juicio compasivo de Dios, que busca salvar a sus fieles de la arrogancia de los opresores, es el mejor antídoto contra todo temor, asegura Juan Pablo II.
De este modo, aclara, «cuando se está al lado del Señor, ya no se tiene miedo de las pesadillas y de los obstáculos, sino que se avanza con paso ligero y con alegría por el camino más áspero de la vida».
De este modo, aclara, «cuando se está al lado del Señor, ya no se tiene miedo de las pesadillas y de los obstáculos, sino que se avanza con paso ligero y con alegría por el camino más áspero de la vida».
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