domingo, diciembre 23, 2007

Mi querido Colegio San Fabián

Los recuerdos de infancia nos emocionan muchísimo, porque que el colegio se convierte en tu 2º hogar, las maestras tan queridas nos ayudan con nuestra formación, vaya paciencia... Recuerdo que siendo tan chiquitita con casi 7 años pisé el colegio San Fabián, situado en la Av. Precursores, iba con mis hermanos ya que todos estudiaron la primaria. Recibí ahí mi Primera Comunión, recuerdo que estuve todo ese tiempo previo a la consagración muy calladita y hasta me portaba súper bien porque mi maestra me había dicho que JESÚS me estaba mirando y se daría cuenta si cometía alguna mala acción, además que el momento más esperado era recibir por primera vez el Cuerpo de Cristo, tantas alegrías y tantos momentos esperados.

Miss Marina fue mi maestra en toda la primaria, era muy recta, llegaba con sus enormes lentes de sol, se los quitaba y nos regalaba una sonrisa, yo creo que se hacía la seria, nos comprendía. En ella estaba la meta de educarnos, la tarea diaria para nosotros era aprender la tabla de multiplicar, ya se imaginarán todo el día dale y dale, quizá por eso hoy puedo llevar algo de contabilidad, ji,ji, tengo los mejores recuerdos. Ella falleció al poco tiempo de nuestra salida... gran misión de una ejemplar mujer con vocación de enseñar.

Quisiera contarles que ella dejó una hija muy linda, llamada Alicia, y pasó a formar parte de mis recuerdos gratos porque me enseñó el ballet, nos dejaba soñar a Patricia Canales y a mí gran compañerita Rosario Linares con la música clásica, debo confesar que con el ballet me sentí realizada, quería ser famosa de grande, jamás falté a los ensayos. La etapa del cole me ayudó a desarrollarme, aprendí mucho, es aquí donde nace mi amor por el arte, por mi país a través de las danzas típicas (folklore), las comidas, las costumbres, los pueblos, nuestras raíces... pude aprender muchas danzas, y bailamos en el teatro y televición, qué épocas!

A través de este blog y en homenaje a mis profesoras, especialmente a Miss Marina va todo mi agradecimiento, sé, que desde el Cielo me está leyendo, quiero contarle que ha dejado muchos frutos, nos estamos reencontrando.
Gracias, porque Ud. nos enseñó a escribir, a leer y porque estuvo cerca para asesorarnos y ayudarnos a caminar... la educación no está sólo en las palabras sino queda en nuestras acciones.

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