
Cuando ábro mi correo y veo en la bandeja muchísimos mensajes no sólo se llena el buzón, sino mi corazón, no estoy sola, la FE lo puede todo.
Por eso, bendigo este momento, no sólo le agradezco a Dios por Verónica quien me trae también cartas personalmente, sino, por cada una de las personas que atraviezan mi vida, mi camino, que están orando por mi padre, por mí, crece la bendición.
Cuando uno pide con Fe, Dios nos da lo justo, lo que nos corresponde, no es cuestión de pedir y ponerle condiciones, es mucho más, es entregarnos, tener el deseo, la convicción, es entender y saber que cuando tú te encomiendas, él no sólo me sana a mí, sino te sana a ti, nuestra fe es tan grande en ese momento, que su Espíritu se derrama en el ser, ÉL ya está actuando, desde el momento que tú pensaste en el prójimo y cuando se lo pides, ÉL, es quien te contempla... por eso, hay que estar en paz, porque el alma vale más.
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