Tengo la dicha de conocer a una ESTRELLA ILUMINADA, ella se llama Carmen Rosa y la considero mi hermana. Parecerá algo extraño para aquellos que no nos conocen, pero, en nuestros cortos encuentros y extensas conversaciones telefónicas siempre decimos que tenemos una conexión especial, nos descubrimos, estamos atentas. Debo confesar que sobre todo en lo espiritual, y es que la luz que irradia a los demás te ayuda a comprender que nació para ayudar. Suelo decirle que en su vida anterior, ella fue como Juana de Arco (por luchadora y guerrera), y es que siempre está atenta a las necesidades de los demás.Quisiera contarlo, porque me parece el gesto más bello que he conocido. El destino situó en su camino a una niña, pero, yo estoy convencida que Dios sigue buscando seres extraordinarios, para decirles: “serás Madre”, cada vez que recuerdo este momento imagino a nuestra Madre Celestial, quien sin preguntas, temores y dudas aceptó con un “sí” tener un niño, esto mismo me ronda por el pensamiento. Sólo una gran mujer, soltera, sin compromiso, puede acoger en sus brazos y sin pensar en nada ser madre sustituta.
Puedo escribir abiertamente porque la admiro mucho. He pasado muchos momentos con ellas y en esa casa no existen apariencias, falsedades ni conversaciones bajitas, no hay mentiras, no la encanta con promesas, más bien le canta y la impulsa a ser cada día mejor. No he visto en el mundo madre tan dedicada como ella, es muy sencilla, incapaz de complicarse la vida, sabe que lo que hace, dice y piensa le pertenece sólo a DIOS como misión. No reclama, no se queja de nada, digamos que vive la vida con alegría y deja vivir a los demás.
Ella es una estrella, tengo la dicha de conocerla, de sentirla parte de mi familia, con todo orgullo puedo poner algunas líneas en honor a ella. Sí, mi madre decía si tienes algo que reconocer, agradecer y decir, dilo en vida y no esperes morir para que los demás se enteren que aquí en la tierra hay Ángeles y Estrellas, que DIOS ha enviado para representarlo.
Con orgullo puedo decir que me viene acompañando en todo este proceso, es como caminar segura llena de luz. Hoy, pasearemos por la playa, de hecho nos contaremos nuestras más gratas experiencias y me leerá aquellos libros con mucha sabiduría de su enriquecida biblioteca.
Carmen Rosa, mi ESTRELLA ILUMINADA, GRACIAS, GRACIAS DE CORAZÓN por cuidar a esta vieja hermana, no me siento enferma ni reniego de mi situación, sólo digo que estoy atravesando el mismo camino que avanzaremos todos para conocer algún día a Dios.
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