La existencia de las Hermanas Clarisas, totalmente entregadas al servicio de la alabanza divina en gratuidad plena (Jn 12, 1-8), proclama y difunde por sí misma la primacía de Dios y la trascendencia de la persona humana, creada a su imagen y semejanza. Es, pues, una invitación para todos a “aquella celda del corazón en la que cada uno está llamado a vivir en unión con Dios” (Juan Pablo II).
Tuve la dicha de asistir a un Curso de Misionología bajo la dirección de la Comisión Episcopal de Misiones - Centro Nacional Misionero y las Obras Misionales Pontificia. Bueno, como toda buena capacitación tuve la experiencia de elaborar mi monografía escogiendo un tema de "SERVICIO".
Siendo misionera franciscana, seguidora entonces del hermano Francisco de Asís y honestamente no de Clara profundamente, debo confesar todo esto como un testimonio: yo quería hablar de Francisco por su poesía, por su don de alegría, de “locura”, por su profundo amor por los leprosos, por su capacidad de llegada a los demás, por sus misiones, por su contemplación, por su "perfecta alegría" y sobre todo por el amor a la naturaleza..., pero, no fue posible porque el fraile que asistió conmigo tenía que preparar un tema sobre su espiritualidad, carisma y sobre todo para su Orden.
Siendo misionera franciscana, seguidora entonces del hermano Francisco de Asís y honestamente no de Clara profundamente, debo confesar todo esto como un testimonio: yo quería hablar de Francisco por su poesía, por su don de alegría, de “locura”, por su profundo amor por los leprosos, por su capacidad de llegada a los demás, por sus misiones, por su contemplación, por su "perfecta alegría" y sobre todo por el amor a la naturaleza..., pero, no fue posible porque el fraile que asistió conmigo tenía que preparar un tema sobre su espiritualidad, carisma y sobre todo para su Orden.
Esta prueba fue dura para mí, ¿a quién escoger? Terca, quería hablar de Francisco, había investigado por años sobre él, mi conversión se debía a la simplicidad con que se mostraba ese ser humano noble… lo había conocido y sentía una necesidad grande de escribir, de hablar, de dar testimonio.
Él sacerdote me sugirió hablar de Clara de Asís. Que me disculpe Clarita, pero cómo hablar de ella, sino sabía nada de nada de su caminar…. Tuve que leer sobre el tema, especialmente si no lo conoces bien, recopilar información, fuentes, para saber lo que abarca…
Él sacerdote me sugirió hablar de Clara de Asís. Que me disculpe Clarita, pero cómo hablar de ella, sino sabía nada de nada de su caminar…. Tuve que leer sobre el tema, especialmente si no lo conoces bien, recopilar información, fuentes, para saber lo que abarca…
¿Cómo hablar de una monja de Claustro?, ¿Cómo decir que ella hizo misiones estando encerrada?. Este reto lo cumplí casi por capricho en fin, decidí darle vida a una monja que jamás salió físicamente de su casa y menos a una misión, así que me animé a ponerle por título: “EL SERVICIO EN LA MISIÓN DESDE SANTA CLARA DE ASÍS”. Fue hermoso visitar la Casa de Las Clarisas en Lima, honestamente el lugar es un poquito desolado y peligrosito, pero, me armé de valor y olvidarse de los miedos, además que el viaje era largo y las entrevistas podían ser canceladas. No importaba quedarme tras una reja, fue mejor, porque ellas trabajan en silencio y pude observar la capacidad de servicio, su don de entrega, eso hace que se unan con cada uno de nosotros que estamos afuera.
Es cierto lo que dice Vaticano II: "La Iglesia es, por su propia naturaleza, misionera", por ello, la misión es esencial también para los Conventos. Ellas viven en el corazón de nosotros los misioneros mediante la oración continua.
De este modo, sus vidas, se convierten en una misteriosa fuente de fecundidad apostólica y de bendición para la comunidad cristiana y del mundo.
Comprendí entonces que la historia de una Santa que cuenta sobre su participación al servicio de la Misión de Jesucristo, no era hablarla simplemente como un relato histórico. Tomar entonces el nombre de Clara de Asís, es como hablar de muchos otros santos que continuaron la misión del Hijo de Dios.
Comprendí que en estos Cursos no venimos a aprender lo que ya sabemos, sino a compartir y reflexionar la fe, que ya vivimos. Para fortalecerla y profundizarla, sobre todo la Palabra revelada de Dios a la Iglesia.
Cada una de nosotros podemos testificar que el servicio incompleto es un mal servicio, entonces podemos cada una de nosotros poner voluntad, estar convencidas que el camino que nos llevará al Padre, es el mismo que tomó Jesucristo. Eso hacen ellas, cumplir la Voluntad...
¡Que honor entonces fue escribir, hablarles ahora y revelar este bello testimonio dándole vida a un precioso Claustro!. Las Clarisas a través del tiempo han sabido evangelizar y hacer un servicio constante, unidas con todas las hermanas de cada rincón de la tierra, ellas están atentas y despiertas con la oración y trabajos manuales. Son muy valiosas para el mundo. Están presentes en la Iglesia de Cristo con la voz potente de su oración.
Por ello me siento bien hablando de las misiones, de Clara, de Francisco, la fe es parte de nuestra vida. Espero que podamos encontrarnos (en la oración) ahora mismo sin ser religiosa consagrada.
Antes era como Teresita, quería ser todo y comprendí que ese todo está en el AMOR.
¿De qué manera podemos entonces nosotros ser útiles?
Acudiendo sin demora al servicio de los más necesitados y marginados de nuestra sociedad. Colaborando con ellos en la búsqueda de soluciones, debemos de imitar a las Clarisas que detrás de sus rejas nos brindan el alimento necesario para vivir. He tocado sus puertas y no conozco a todas, sólo oigo detrás de una ventana de madera: ¡AVE MARÍA PURÍSIMA!, sólo una voz suave, alguien que no le importa que la mires, sino sólo le es importarte servirte. Más que recibir te esperan alegremente para darse, para donarte.
Para los más necesitados, sí, para aquellos que viven en las calles, sin comida, sin vestidos… ellas tienen un horario para llenar sus platos de comida. Tocas la puertita rodante y pones tu plato vacío y al girar el plato regresa con comida.
Para los más necesitados, sí, para aquellos que viven en las calles, sin comida, sin vestidos… ellas tienen un horario para llenar sus platos de comida. Tocas la puertita rodante y pones tu plato vacío y al girar el plato regresa con comida.
Eligieron tomar este camino por decisión propia, ¡valientes entonces!, por vocación de servicio.
El mejor ejemplo de respuesta al plan de Dios es nuestra Madre, la Virgen María.
Clara, no tendría servicio si no si se hubiera entregado a la voluntad del Padre con las mismas palabras de María Virgen. Como en todo llamado de Dios, hay una invitación libre y una misión que se ofrece. Una respuesta liberadora, dejarlo todo por servir a Dios. Un llamado a la vida. Ser lleno por el Espíritu Santo y conocer la cercanía de Dios. Todo anuncio del Señor es gozoso: Alégrate, María; porque transmite un don de él mismo.
Su conversión y su disponibilidad a seguirlo, el decirle ¡SÍ! a su amor Celestial, las conduce a una maternidad espiritual que es también una experiencia humana concreta: la experiencia de la generación de tantas hermanas que optan por vivir su misma experiencia. A todos ellos les toca su afecto maternal.
Y no estemos tristes, nosotros que estamos afuera, en el estado en que nos encontremos también podemos ser testigos y parte de un SERVICIO...

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