«La decepción de amor canta, la tristeza del conocimiento habla, la melancolía del deseo susurra, la aflicción de la pobreza llora. Pero hay una vida infinita como el amor, más elevada que el conocimiento, más fuerte que el deseo, más profunda que la pobreza. Tiene los ojos centelleantes de las estrellas, porque cada día Dios la concierta» (Kahlil Gibran).
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