Sus composiones y melodía despiertan en mí la inspiración más profunda, mágica, que me invita a sentirme libre, viva, puedo "volar" imaginariamente...
—¿Cómo es un día en su vida, en Toscana, lejos de la música?
—Cuando puedo, me gusta ir a visitar a mis padres, que viven donde yo nací, en el campo. Si tengo tiempo, me encanta montar a caballo, como hacía antes de empezar esta carrera, esta aventura. Y después, soy bastante perezoso, así que solamente leo.
Lee, por supuesto, en sistema braille, porque un glaucoma congénito lo dejó ciego a los 12 años, durante un partido de fútbol. Pero solo había perdido la vista. Los sueños de Andrea Bocelli siguieron tan despiertos como siempre...
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