viernes, diciembre 04, 2009

Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Juan 15,13


Patricia y Gina, mis mejores amigas, compinches, pero sobre todo mejores hermanas. Patricia, se hace llamar la “gordita de Colores”, pero de gordita sólo tiene la edad (ja, ja), ella es solidaria, carismática, atenta, muy derecha, y es Cursillista. Ginita, qué les puedo decir… parece mi hermana mayor (Grrr!!), pero sus palabras son muy sabías. Hablamos muchísimo, tiene un carácter noble, extremadamente justa, recta, fiel a sus principios, mmm, mejor no les digo su vocación…

Mis amadas hermanas, gracias, gracias de corazón por acompañarme en todo este tiempo, me siento tan agradecida con Dios por ellas, por su vida, por su amor, su servicio. Ambas se pasaron madrugadas cuidándome (del trabajo al hospital, del hospital al trabajo) y así noches enteras sin dormir. Yo, no dormía tampoco y podía verlas a través de esa luz tenue, contemplaba su reflejo, hermosas hermanas me dieron mis padres, DIOS. Se “morían” de frío, temblaban, noches frías, bancas duras, incomodidad (se paraban, me observaban, se sentaban, asiduas clientas de la máquina del café, ja, ja).

Me controlaban el pulso, presión, temperatura, me hacían masajes, hasta me cantaban –como mamá- una canción para dormir. Honestamente, no sé cómo relatar tan hermoso momento lleno de seguridad, protección. Tuve temor a que perdieran el trabajo por el tiempo conmigo, pero no, DIOS es justo con ellas, las ha recompensado, han tenido no llamadas de atención sino felicitaciones por su desempeño, consideran que su apoyo es importante para el desarrollo de la empresa. ¡Qué orgullo que siento y qué satisfacción!

No puedo olvidar cuando Patita se acercó a cuidados intensivos, fuerte ella, y me dijo ¡HOLA MARITA, papá está bien!!! Su carita reflejaba un profundo amor por mí, me traía de regalo en su rostro la impresión de toda la familia, sentí por un momento que era como mi madre, tan fuerte y tan consagrada. Ella, estuvo detrás de la puerta esperando mi llegada de la Sala de Cirugía, con fe, confianza, segura -a pesar de estar prohibidas las visitas hasta el día siguiente-, ella intuía que la dejarían verme, nuestro ÁNGEL la ayudó a entrar y me pudo ver, fue la primera, me miraba, me tomaba la mano, me traía paz, esta flaquita me dio fuerzas… sólo fueron minutos y se despidió, estaba prohibido que se quede, ella silenciosamente agradeció y salió. Fueron días de espera, de paciencia, de recuperación…

Luego, me pasaron a Cuidados Intermedios, tampoco podía recibir visitas, ella tenía un pase especial, yo sólo le pedía a Dios que no se me enferme, sentía que daban todo por mí... no podía hablar ni pararme, estaba como en una cuna con protección (con barandas), imposible de bajarme. No podía ni mirar a los costados, me mantenían sentada, con la cama elevada, súper incomoda, con un parche en el rostro, no podía respirar por la nariz, tenía que permanecer inmóvil porque temían que la herida abriera, la pared se había convertido en mi amiga y las comidas licuadas también.

Y así fueron pasando los días y sucedió algo maravilloso, por la colita del ojo derecho pude ver una sombra en la puerta, era mi GINITA, siiii!!! ella me veía sorprendida, recién la veía, pude notar que su habitual porte se iba quebrando, por más que intentó sentirse segura y fuerte, se emocionó, y eso es lo que yo quería evitar, una impresión… mi rostro estaba tapado sólo se veía mis ojos y mi boca, quizá hinchaditos y no podía darme el lujo de llorar, no podía obstruir nada por la nariz, era como llenarme de agua. Mi voz no salía, sólo emitía sonidos extraños, y cuando la vi sentí recuperarme inmediatamente…

Cierto día, Patita salió tarde del trabajo, como había poca movilidad, no lo pensó 2 veces, tomó un bus que la llevara hasta cierto tramo y luego, hizo un largo recorrido a pie para llegar al  hospital, ese lugar de noche es muy peligroso, es oscuro, las cuadras son largas.  Yo evitaba incomodar a las enfermeras, ó tocar el timbre por cualquier cosa, pero, justo ese día no habían técnicas en el hospital, creo que me había acostumbrado a depender de mis hermanas, no tenía quién me pasara nada, todo estaba lejano, cuando intentaba agarrar algo se me caía, creo que sólo fueron horas de espera y me parecían días, en ese momento chiquito las valoré tanto... mucho más. Me sentía impotente, cerré los ojos y dije así: ¡Mamá ven por favor, ayúdame!, en ese momento entró Patita corriendo (era muy tarde, la media noche), y creo que me leyó todo, me animó, me iba contando de las novedades en casa, me abrazó y yo le daba muchos besitos, qué grandes favores nos hace Dios, es cuestión de confiar, tener FE, creer, Él nos responderá...

A veces nos preguntamos, cómo es eso de dar la vida por otro, la vida???!!!
Sí! nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos, por sus hermanos.
Sí! el servicio trae una hermosa respuesta, detrás de todo esto se esconde DIOS, y quien recibe todo esto recibe AMOR.
Dar la vida no es solamente que dejes de existir, es desapego.
Dar la vida es regalar tu tiempo, tu consejo, tu escucha, un gesto, tu amor... entregarse, darse...
Hay una canción que me encanta, parte de la letra dice así:
Amar es entregarse, olvidándose de sí, buscando lo que a otro pueda hacerlo feliz.
¡Qué lindo es vivir para amar, qué grande es tener para dar!
Dar alegría y felicidad, darse uno mismo, eso es amar...

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