Pienso en muchas personas, que como yo, pasan dificultades, pero también pienso en aquellas que me ayudaron con sus oraciones y manifestaciones. En mi Neurocirujano, Luis Cabrera, en la confianza que me regaló, pienso en mi primo médico Javier Villalobos Arellano, quien me llevó al hospital, pienso en mis donantes de sangre. No sé, me pasaría horas escribiendo para agradecer, a aquellas personas que colabaron con sus oraciones, donaciones, consuelo para mi familia, en las hermanas que me llevaban la Eucaristía y me regalaron un Rosario, en los enfermos, compañeros míos, en sus familiares, en los niños, en cada persona que conocí en el Hospital, en fin. No puedo dejar de pensar en todo el cuerpo médico, en los ángeles que pasaron por mi vida, preparándome psicológicamente, en las enfermeras de UCI, en personas que estuvieron a mi lado, Wendy, Lidia, Carmen Rosa, mis hermanas que se desvelaron y no se apartaron ni un instante de mi lado, en mi padre, pienso en las cadenas de oración por mi familia, por mí, en fin. Dios sabe quiénes son y Dios sabe que la Oración mía ahora llegará a cada rincón.
Hoy, cumplo 12 meses de mi operación al cerebro. Fue una cirugia de alto riesgo, fueron momentos fuertes, la resonancia indicaba que el tumor de hipófisis oprimía nervio óptico (motivo de mi parálisis visual) y envolvía ambas arterias de la carótida. Aquel macroadenoma (tumor grande) era benigno, pero si no me operaba pronto complicaría otros órganos, y crudamente me dijeron podrías morir. Honestamente, me sentí tranquila, no me alarmé, entendí que si lo hacía lo único que lograría era alguna depresión, y que bajen mis defensas, siendo entonces el temor protagonista de mi caida. El tiempo de espera, las largas colas en el Seguro, el diagnóstico fuerte, y hasta los ángeles que pasaron para contarme qué hacer en caso de quedar entubada me ayudaron. No podía creer que habían riesgos, pasaron por mi habitación muchos neurocirujanos y endocrinólogos, todos me brindaban diagnósticos mácabros, yo decía, ok, hagan lo que tienen que hacer, pero, ayúden también a que el paciente se sienta seguro y no tema. Muchos decían tu tumor es benigno, pero, comprenderás que no podemos arriesgar y no saldrá del todo, que podría quedar ciega, entubada, sin movimiento. Pensaron en operarme por la cabeza, pero como el tumor estaba en la parte frontal usarían una microcirugía por la nariz, y sí, el Dr. Luis Cabrera González ya tenía muchísima experiencia, además que en la junta médica se comprometió a operarme. A pesar de los consejos de otros médicos y las ganas de saber y conocer mi caso, supe que este tipo de tumores vuelve a crecer, tendría más cirugias, tendría que llevar radioterapia y demás. Hoy, ya puedo contarlo abiertamente, soy testigo del inmenso PODER DE DIOS, DE SU SANACIÓN. El día que entré a sala (07:00am) visualicé todo, reflexioné en segundos todo, pasó por mi mente, como en un video cada momento de mi existir. Pensé en mi padre, en mi familia, hasta en mi madre ausente, yo tenía plena seguridad que mi FE me daría alguna respuesta positiva, encomendé tanto a mis hermanos el cuidado de mi padre, yo me abandonaba a la voluntad de MI DIOS, el ABSOLUTO.
Sólo lo único que me marcó es saber que ya no puedes mirar atrás, que esos escasos segundos que tienes sólo son para orar. No había forma de decir ya no quiero, confianza, FE, esperanza, seguridad, protección, convencimiento, promesa, entrega, qué grande es DIOS, y sobre todo darme cuenta que en ese momento más importante de mi vida, no tenía miedo, sabía que era de alto riesgo, pero también sabía que DIOS me operaría.
Aquí estoy Señor y vivo para contarlo, tu estás sanando cada día, tú estás caminando entre nosotros. "Yo soy la servidora del Señor; hágase en mí lo que has dicho". ... "¡Dichosa por haber creído que de cualquier manera se cumplirán las promesas del Señor! ... «Dichosa por haber creído» (Lc 1,45).
