Me encontraba en cama, con el control remoto (le daba vueltas a los canales), y me quedé congelada al ver a una persona con malformaciones, se hizo famoso con el nombre de "El hombre elefante de China, a Huang Chuncai un tumor le deformó su rostro, que detuvo su crecimiento y el desarrollo de sus huesos, torció su espina dorsal y le provocó problemas respiratorios.
Inmediatamente, le di gracias a Dios, no me comparaba, pero lo que un tumor puede ocasionar si no se le opera a tiempo, si crece. Me detuve, lo miraba con ternura, no le tenía lástima, admiraba su valentía, escuchaba con atención su testimonio, se me pasó el malestar, era una gran lección, el decía: Encontré la fuerza dentro de mí para salir adelante, así sobreviví.
Huang Chuncai sufre de neurofibroma en la cara, un tumor que le ha crecido desde niño hasta pesar 15 kgs, el cuerpo extraño ha atravesado su espina dorsal y le ha impedido su crecimiento físico. Actualmente con 31 años parece que puede albergar esperanza pues se enfrenta a una operación que podría conseguir extirparlo de forma permanente.
Los doctores del Hospital del cáncer de Fuda en Guangzhou intentarán extirpar el tumor. No parten de cero porque consiguieron finalizar con éxito esta cirugía dos veces antes de su operación. Pero los especialistas aseguran que es un caso complicado y de un pronóstico difícil de dilucidar: "El tumor es enorme y hay demasiados vasos sanguíneos dentro. Esto hace que la operación sea muy difícil. Si no podemos parar la sangre durante la intervención, Huang morirá". A pesar del riesgo, Huang está dispuesto a sacrificarse porque asegura que nunca ha podido disfrutar de un día feliz
Puede ver, oír y hablar muy poco debido al tamaño de su tumor, además de los transtornos psicológicos que le causo su aspecto pues desde pequeño fue víctima del acoso por parte de sus compañeros y dejó la escuela cuando tenía diez años, viviendo recluido desde entonces.
En toda la narración empecé a determe mentalmente en sus gestos, él estaba tranquilo y algo que noté que miraba por una ventana, como resignado, pero, yo creo que uno observa desde un punto la vida, la ve pasar, y un día la detiene, se hace tu amiga, te acompaña, le pides bajito muchas cosas... y la dejas ir.
Este reportaje me ayudó muchísimo, recordé a mi madre que decía: "En el mundo siempre habrá alguien que sufre más que uno, que tiene menos que uno. No desprecies ningún momento, ni siquiera tu pan"