Dos palabras cansadas de ser dichas.
Palabras. Que de viejas son nuevas.
Dos palabras tan dulces, que la luna que andaba
filtrando entre las ramas se detuvo en mi boca.
filtrando entre las ramas se detuvo en mi boca.
Tan dulces dos palabras
que una hormiga pasea por mi cuello y no intento moverme para echarla.
Tan dulces dos palabras.
-Que digo sin quererlo- ¡Oh! que bella, la vida!-
Tan dulces y tan mansas
-Que digo sin quererlo- ¡Oh! que bella, la vida!-
Tan dulces y tan mansas
Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.
Tan dulces y tan bellas
que nerviosos mis dedos,
se mueven hacia el cielo Imitando tijeras.
que nerviosos mis dedos,
se mueven hacia el cielo Imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
cortar estrellas.
cortar estrellas.
