«No permitas que pase un solo día sin que haya despuntado un rayo de felicidad sobre un corazón triste. Él que, durante el camino de la vida, encendió aunque sólo una llama en la hora oscura de alguien, no vivió en vano. Dentro todo acaecimiento pasa un sendero que conduce a Dios» (Kahlil Gibran).