Escrito por Mariposa de Dios
Sentada en su jardín preferido una niña silenciosa y apenada estaba. Se encontraba mirando una estrella entre las muchas que en el Cielo brillaban. Ella vio en sus sueños caer a la tierra una estrella vivaz. No había tanta belleza en su vida, no había tanta luz en su corazón ni tanta riqueza, como aquel brillo constante convertido en agua suficiente para regar las flores.
Soñadora ella, pensaba en que esa estrella ayudaría a regar las reservas del campo y que permitiría a muchos niños alimentarse. Fue entonces cuando se hizo una pregunta:
¿Cómo hacer para qué la estrella la ayude? Entonces se dijo feliz¡ a buscarte por mar y tierra estrella mía! Creía en los favores del Cielo y le pidió a Dios que esa estrella le hablará y descendiera. Muchos fueron sus ruegos y plegarias pero nada pasaba. Cierto día al mirar al Cielo vio de repente que su estrella preferida estaba más iluminada y que a todo lado la acompañaba. Sorprendida un poco le hacía gestos, jugaba y avanzaba, y la estrella más clara la remedaba.
¿Estrellita brillas como si me hablarás?, ¿me sigues como si me guiarás y me remedas como si te burlarás? ¿Me puedes entender?. Dame una señal. Como no le daba señales, la niña se puso a llorar, fue tan grande su llanto que se durmió de tanto esperar... Dormitada soñaba con la estrella. Ella la alumbraba para que tuviera luz propia y para que pudiera brillar delante de los demás. La niña no se había dado cuenta de su belleza ni de su nobleza por ponerse a llorar. ¡Estaba encantada y enamorada!. Nunca se había maravillado por nada. La niña no podía comprender que en cada manifestación de amor, en cada buena obra la estrella la alumbraba más y más. Era por eso que estaba muy ocupada y ya no la escuchaba. Ilusionada reclamaba al Cielo que las estrellas no la abandonaran... tan fuerte fue su ruego que una estrella cayó a la tierra. Despierta y alborotada empezó a buscar a la estrella. ¡No la encontraba en el jardín! No había tampoco estrellas en el Cielo. Ella sólo pudo decir: ¡OH NO SÓLO FUE UN SUEÑO OTRA VEZ!
Los días avanzaban y ni rastros de su estrella... llovía tanto que las nubes negras sólo se dejaban ver. La niña escondida con temor a quedar mojada sólo asustada miraba y esperaba que cesara. No comía, no dormía, se sentía olvidada y hasta engañada... Escuchaba en el jardín a las mariposas que de una estrella había quedado enamorada. Muchas mariposas envidiosas le decían:
¡Tú has sido engañada!, ¿Cómo confiar en una estrella que miente tanto con su luz, si ella es fugaz y sólo te alumbra sabiendo que jamás podrá bajar?. Todas le decían, sólo son sueños, lo tuyo no es real. Tus sueños no se pueden dar. No sueñes más y vive tu realidad. Jamás tendrás tanto dinero para comprar la felicidad. No había palabras de consuelo ni de amor, sólo burlas y rencor.
Una mañana la niña decidió mudarse a otro jardín, un jardín que no tuviera tanto espanto, pero al preparar su mochila miro alrededor lentamente y pudo observar que todo la hacía feliz. La tristeza no vivía en las cosas ni en los recuerdos, la tristeza la llevaba en el corazón. Silenciosa y enferma de tristeza se consumía... tanta era su pena que por temor a morir prometió no llorar y sólo encantar a los demás. Sólo recordó algo que le dejó aquella estrella: ¡NO PIERDAS LA FE!
Esas palabras las tenía tan hondas y tan profundas que sin escapar en plena lluvia, se puso a orar...
¡Querido Dios, yo te pedí que ayudarás a los más necesitados no te pedí nada para mí, sólo amor para los no amados... Yo no te pedí que me envíes una estrella bella Tú la pusiste en mi caminar para así yo poder ayudar Meditación y oración eran sus mayores triunfos. Sentirse volar para encontrarse con lo espiritual. Oraba al despertar, al caminar, antes de dormir... y Dios como la amaba le respondió así:
Yo te puse aquella estrella, yo te la bajé para que te ilumine y te dé alegrías diarias... ella también tiene que descansar. No hay razón por la cual tengas que perder tus sueños. Descansa en Mí. He escuchado tu oración con atención. Sé feliz con lo que tienes, yo le diré a tu estrella que la extrañas. Después de la lluvia el Cielo se llenó de brillos, ¡había millones de estrellas bellas!, todas hermosas y de colores intensos. Algunas querían hacerse amigas, pero la niña sólo quería olvidar. Distante a todo sueño quiso esta vez convertirse en mariposa y tratar de volar... uso sus alitas por algunos días y luego con las patitas se puso al andar. Encontró en el jardín hormigas amigas y hasta aves bebes. Todas ellas tan tiernas y puras sin temores ni dolores. Pasado ya tanto dolor se prometió así misma a no volver a soñar. Pues la vida la había confundido entre lo real y lo irreal y comprendió que ella con esto no se podía sentar. Pasaron muchos días también para reanimarse y reír entre las flores. Para dejar de pensar en la estrella y jugar con el mar. Del Cielo cayó algo en el jardín, era una cartita amarrada a una piedrecita y decía esto:
Te sigo queriendo con la misma ternura que el primer día que te regalé toda mi luz… Estoy agotada y cansada por la cantidad de cosas que hago en un día. Para mí siempre alumbrarte ha sido un acto que simbolizaba la libertad y el amor puro. Veámonos en el Cielo, vuela hasta aquí y volverás a ver a la misma estrella de siempre. Suspiro tan profundamente que casi se quedó sin aliento, aquella estrella la había estado observando y sabía que sufría por ella. Bastó sólo esa cartita para darse cuenta que a ella sí la amaba, era el amor más sublime, más puro, más noble... más inocente. Notó entonces que ella no quería que la estrella bajara, no quería sacrificios, sólo verla brillar y saber cómo estaba. Se dio cuenta también que no quería subir, no quería volar más... sólo quería sentir su latir. Aquella estrella la miraba y no sabía cómo hacer para no hacerla sufrir. La niña comprendió que dar amor era hermoso y por el amor no debe de haber dolor, comprendió que se podía luchar y escalar. Ella, se sintió muy feliz por la fidelidad de su estrella no esperaba tanto, sólo su acompañar... ya estaba preparada y con aquella cartita ilusionada. Se llenó de emoción el corazón y a plenitud su vocación. Comprendió que todo lo que mira y respira es Dios, comprendió que todo lo que toca y roza es creación, comprendió que todo lo que sueña y recorre dibujando con un solo dedo se convierte en realidad y con ello su felicidad.
A veces las cosas nos salen al revés y esto si lees el cuento otra vez. Pero podrás comprobar que somos dueños de nuestros sueños. Siempre es encantador no deslumbrarse aprisa, sino tener siempre algo para ti, algo de abrigo con tu sonrisa.
Si somos sinceros nuestro corazón será siempre la puerta para que muchos niños y ancianos puedan brillar con las estrellas. Es poesía vivir con alegría y es hermoso hablar con la verdad. Los sueños pueden hacerse realidad cuando somos nosotros quienes los narramos, cuando escribimos nuestras propias historias sin dañar a los demás, así podremos volar y amar siendo siempre testimonios de la verdad. Los cuentos y las historias se convierten en vida cuando bajas una estrella o un poco del Cielo en tu Vida. Cuando crees en Dios y cuando en esta bella historia que por fin se cierra estuvimos atentos los dos.
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