2Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
3Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar.
4Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
5El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
6Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.
7Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno, y se tambalea la tierra.
8El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
9Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:
10Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.
11«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra».
12El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
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